Un día notó algo
raro, le pareció que cada vez veía menos como él en las calles. Deseó fuese su
imaginación, quizás alguna crisis momentánea, mas lo cierto era que
paulatinamente su clase desaparecía.
Vivió en angustia
permanente, hasta que se vio solo. Fue único, único y pasó el tiempo, no supo
cuánto.
Una mañana entró al
banco, ahí lo agarraron. Sin decirle nada lo llevaron a una habitación; habían
otros allí, los últimos de su raza: viejos, sucios, amarrados... Entonces se
doblegó en desolación, comprendiendo el inexorable final.
Se terminaba así,
la existencia del billete de 500 pesos.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario