— No me mires así, finalmente lograste que fuera como tú —me dijo con hastío mientras se
paraba, con una frialdad natural que dejó mi angustia congelada, incrustada a
algún lugar de mi garganta. No pude nunca más verla. Nuestros detalles y
momentos ya se han borrado, como en un sueño apagado donde sólo queda una
imagen difusa que sugiere el principio de un todo; cuando creía que nada podía
tocarnos. ¿Qué más puedo decir? No me guardé nada para terminar perdiendo todo…
El mejor instructor.

Muy bueno, tienes talento... Besos
ResponderBorrar