viernes, 12 de febrero de 2016

En masa




Ese libro, ese estúpido libro nuevamente. En mi clase todos excitados, los hombres comentando que fulano de tal casi cae en la trampa del villano, las chicas delirando con que el amor de fulana con el joven héroe vencerá cualquier obstáculo porque es puro: Já. Tengo que atravesar la mañana de espesa clase, aguardando el bendito timbre del descanso para finalmente llegar a esto: opiniones anodinas everywhere. Me aíslo y les regalo mi mejor mirada de superioridad e indiferencia, nunca me ha gustado seguir a las masas.

¡Genial! El profesor tuvo la brillante idea de aprovechar lo famoso que está el libraco éste para que realicemos un ensayo sobre sus conflictos y leitmotiv (¿qué es eso?) para el próximo mes. Piensa que como ya casi todos lo han leído, no nos debería tomar mucho tiempo, además planea realizar un debate coeficiente DOS sobre qué esperamos de la trama en el próximo tomo. ¿Pueden creer que los imbéciles de mi clase aplaudieron? Ahora el vejete es un profe moderno, buena onda, motivador, hasta guapo lo encuentran... ¡Qué desagradable!

Me compré el infeliz libro en San Diego, como una hora para encontrarlo usado, ni loco pagaba por uno nuevo. Menos mal que mientras contaba las chauchas como que le caí en gracia a la señora del negocio y me hizo un precio. En la micro miro el bestseller y me da asco como los medios de comunicación le hacen creer a uno que cualquier tontera es buena, interesante, trending topic, o no sé… Ahora, mientras lo hojeaba un poco a mala gana en esta típica tarde seca de Santiago, me pasó algo igual raro, y es que el compadre protagonista es como yo aunque en otro contexto, no está de acuerdo con cómo se gobierna en su pueblo, se enfrenta a la autoridad y no es lame botas, además tiene su propio estilo: no sigue a las masas, ¿entienden? Bueno, mejor aprovecho para avanzar páginas que el recorrido igual es largo para mi casa.

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